La Matanza PDF Imprimir E-Mail
martes, 18 de julio de 2006

 La matanza era un acontecimiento que reunía a toda la familia: padres, hijos, hermanos, abuelos, tíos e incluso a vecinos, durante tres o cuatro días. Y digo "era", porque es una de esas costumbres que está en peligro de extinción.
Ese día se madruga mucho, hay que preparar todos los utensilios que se necesitarán a la hora de matar y ya que luego no se podrá  improvisar, sacar los cuchillos que están en el cajón de la picadora envueltos en un trapo blanco, para darles el último afilón, buscar los ganchos tanto de cogerlo, como de colgarlo. Y si no los tenemos los pediremos al vecino. Todo debe estar preparado, las sogas, los barreñones, la cazuela para la sangre de las morcillas y el tajo...

Antes cuando el marrano estaba en la cochinera de la casa, el animal ya se barruntaba algo y se encontraba nervioso, bien porque se le había dejado sin cenar la noche anterior o bien por que había movimientos extraños en el corral. Ahora se va a por él al cebador donde se tenía ajustado y se elige el que se cree mas oportuno.

Sea de una forma o de otra la cuestión es que hay que cogerlo entre unos cuantos ,subirlo al tajo y sujetarlo, unos del rabo, otros de las patas traseras o delanteras para que no se mueva y poder clavarle el cuchillo en el sitio exacto para que el animal sangre con normalidad y se pueda recoger la sangre adecuada para las morcillas, la cual al caer en la cazuela se dará vueltas inmediatamente para que no se coagule, se cogerá un poco y el resto se recogerá en otro recipiente que se cocerá y se comerá en la comida.

Cuando el marrano da las últimas sacudidas y sus chillidos apenas si se oyen, los niños que han estado presenciando toda la tragedia, resoplan tranquilos y se recuperan del susto que les ha mantenido sobrecogidos, algunos se acercarán a tirarle del rabo, otros de la pata y otros, lo que quieren es verle pronto hecho chorizos.

A continuación, se baja al marrano del tajo, se le pone unos balagos o bencejos o bien unas pajas centeneras, (ahora, la paja que pondremos será, la que hemos guardado cuando cosechamos) por encima formando una especie de cabaña y se las prende empezando siempre por el morro y procurando se quemen todas las cerdas (los pelos). Cuando la llama se apaga y habiendo comprobado que está bien chamuscado se le da la vuelta, ahora patas arriba se colocan unas piedras en los costados para que guarde el equilibrio, y se vuelve a poner las pajas centeneras sobre él para que chamusque por el lado de la panza, a continuación se cogerán un puñado de pajas y se quemarán los patucos para así poder quitarles las fundas que están sucias.

Siguiente proceso, el raspado y lavado de toda la piel, con unos cuchillos de hoja corta, se rasca con el fin de, por un lado cortar los restos de cerdas que no se hayan quemado del todo y por otro limpiar la piel de todas las porquerías que tenga. Normalmente un niño es el encargado de ir echando agua caliente sobre la piel, con el objeto de que 1º la piel caliente se raspe mejor, 2º las manos también lo agradecen pues suele hacer bastante frió en esas épocas. Tambien se retiran las pezuñas de las patas del animal y son las más pequeñas por las que se pelean y las que más gustan a los niños.

El paso anterior al colgado, es el abrir el vientre, se corta el alma de la cual nos comeremos ricos torreznos, y el resto de la panza (la Panceta), (teniendo cuidado de no cortar los intestinos) seguidamente se le meterá un gancho por el hueco que habremos dejado al quitar el meano junto con el culo y se le colgará, para que en está postura se le pueda sacar el vientre sin ninguna dificultad, el cual dejaremos que se enfríe para poder sacar los intestinos que después, utilizaremos en el proceso de embutir los chorizos. Antes de poder consumir alguna parte del marrano, hemos tenido que cortar unos trozos de carne  de las mollejas y de los  pilares del diafragma, para que el Sr. Veterinario los analice y si están en buenas condiciones, pueda almorzarselos tranquilamente. Ya solo queda por la tarde-noche hacer las morcillas y el primer día lo habremos finalizado, solo nos queda la cena que será morcilla frita y trozos de hígado empanado.

El 2º Día como el primero, se madrugará, para preparar los utensilios con que destazar el marrano, que ha pasado toda la noche colgado al sereno; lo iremos troceando, procurando sacar todas las partes enteras, para este cometido se necesita cierta práctica y habilidad, pues de lo contrario destrozaremos partes tan sabrosas como los lomos ,los solomillos o los jamones. Después de haberlo destazado se separarán los trozos que se van a consumir como torreznos, la carne que se picará para chorizos, los huesos, espinazo, patas que se utilizarán en el cocido, el tocino, las empellas para sacar la manteca con la que después conservaremos los chorizos, también separaremos los trozos de tocino que puestos a fuego lento sacaremos los chicharrones, los cuales con un poco de sal suelen estar muy sabrosos. Estos mismos chicharrones y las migas que van soltando serán los que formarán parte de las famosas tortas de chicharrones que se hacen por toda Castilla.

La comida de este 2º día principalmente está formada por los sumarros, estos son unos filetes de magro veteado, que se hacen en la chapa de la cocina y que están sabrosísimos.

Por la tarde se picará la carne para los chorizos, la cual habremos separado adecuadamente, la sanguina y los músculos mas duros los picaremos juntos, para los chorizos botagueños, y el resto para los chorizos y longaniza, con la cata de los chicharrones habremos finalizado el 2º día, no sin antes haber amasado y envuelto el picadillo con pimentón, oregano, ajos y sal . El embutido de los chorizos se realizará pasadas 48 horas, una vez que esta mezcla haya tomado el sabor de los respectivos condimentos.

 
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